El hombre que yo amo
Tiene ojos grises
No tiene tiempo
No tiene noción
No guarda cautela
El y la duda
No llegan a contemplarse
Se ven en aguas marinas
Un poco hondas y el grave azul esta
mordiendo las pequeñas
Primeras texturas de su piel.
Parecen tan transparentes
Y al ahondar en su alma
No es como nadie
Y es igual a todos
Un carisma de largos
Sorbos de cristal y vidrios
Como un trago amargo por momentos
Vive en la copla
En las privadas castidades de la
Manera de esculpir lo que rodea.
Es un poco manso,
Un poco dado
Es marfil que se puede tallar.
Ha visto la maleza
sentado con cada hombre
Niño,
Y mujer en la vida.
Ha vivido con nociones
De una cultura que el sol
Dios puso en sus ojos
Haciendo de sus destellos
Nuevas flores.
De los arquetipos
Olimpos grandes.
Sin un propio alberdrio de una
liturgia de un arte de amar
Ha perseguido como un toro
Sus primeras batallas
Y a logrado salir ileso tanto como
yo
Algunas palabras menos
Algunos dolores mas
Pero es de esas cosas que se
intentan olvidar
El hombre que yo amo
Guarda postura tiene dilemas
Que en mi mundo
Jamas existiran.
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